Visión Global

Ciuco Gutiérrez Los Viajeros
Ciuco Gutiérrez Los Viajeros
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Hace unos días me pidieron que hablara para una compañía de Visión Global. Es una de sus competencias para sus perfiles directivos. Me alegré inmensamente de que me hicieran este encargo. Es la primera vez que veo esta competencia y pensé que por fin algo estaba cambiando algo en este mundo  que tiende atrozmente al cortoplacismo sin pensar demasiado en sus consecuencias, con la escusa tan común de la urgencia de sobrevivir. Independientemente de mis ideas al respecto, me puse a investigar qué se había escrito al respecto. Al no encontrar mucha literatura al respecto, no me asombré. Parece que no está demasiado de moda pensar a lo grande y, sin embargo es tan necesario si queremos hacer las cosas bien y mejorar realmente el mundo en el que vivimos… Claro que no es una tarea fácil.

QUÉ ENTENDEMOS POR VISIÓN GLOBAL

Lo primero es pensar que estamos hablando de la visión global sobre un asunto o situación específica.  De forma genérica podemos entender que tener una visión global de las cosas es ante todo comprender una situación con una visión 360º y en 3 dimensiones.

Es conocer y comprender un asunto en su globalidad, cómo interactúan sus partes, y qué impacto tienen sobre el entorno. Cómo reaccionan las personas ante ese elemento, cuál es su futuro tanto en el mundo empresarial como en la sociedad (sin olvidar la parte histórica del asunto).

Podemos hablar de una visión global sobre el agua, el gas, la energía,  la  situación global de una empresa, país,  sociedad, etc.

Tener una visión global conlleva comprender cuáles son los elementos claves, y diferenciar el detalle de lo genérico, lo importante de lo «vamos a llamar superficial». Es conocer y comprender cuáles son los diferentes enfoques que se pueden tener de una situación o elemento. Cuáles son los impactos sobre el entorno de una situación actual (pasada y futura), impactos sobre los stake holders, a corto, a medio y largo plazo. El impacto que tiene sobre las personas, o sea las múltiples interpretaciones de la realidad…

Es conocer las necesidades existentes actuales y futuras. Es tener la visión de la evolución y tendencias sociales y en qué medida el asunto del que hablamos incide en la vida de hoy e incidirá en la vida del mañana.

Es tener una visión de los efectos colaterales de una acción.

Tomemos ejemplos: Implantar un sistema informático en una organización, no sólo cambia y puede optimizar la productividad y rentabilidad de una empresa, también cambia todo el funcionamiento mental y cultural de las personas que tienen que trabajar con dicho sistema. Conlleva que se llega, por ejemplo, a tener un enfoque crítico de lo que no funciona en el sistema, pero no un análisis crítico del sistema en sí y de sus valor añadido. Pero sobre todo cambia la forma de hacer las cosas e imperceptiblemente, de entender cómo se hacen las cosas, o dicho en otras palabras cambia la cultura.

 

PARA QUÉ SIRVE Y POR QUÉ ES IMPORTANTE?

Tener una visión global es importante porque demuestra un nivel de madurez del profesional que la tiene, y asegura una toma de decisiones más certera.

Asegura que independientemente de las decisiones que se tomen, se ha hecho un análisis profundo de los riesgos y consecuencias de una actuación, justamente porque se tiene esta visión global, que significa que se conoce, no solamente el asunto, también su impacto en el entorno.

Es la antítesis de una visión sesgada y limitada, que suele conllevar una toma de decisiones errónea justamente por desconocimiento.

QUE BENEFICIOS APORTA?

                A NIVEL PERSONAL? Quien acaba teniendo una visión global y es capaz de comunicarla acaba siendo un referente en la materia en cuestión.

                A NIVEL DE EMPRESA? El mayor beneficio tal vez sea una toma de decisiones con conocimiento de causa e incluso que pueda ser coherente.

 

QUÉ INCONVENIENTES TIENE?

A día de hoy tal vez uno de los mayores inconvenientes sea que es muy difícil compartir y hacer comprender todo lo que hay detrás de una decisión tomada gracias a todo el conocimiento proporcionado por un amplio conocimiento. Suele ocurrir que quien tiene esta visión no siempre está rodeado de personas capaces de seguir su discurso. Lo que conlleva que además de tener uno visión global y en consecuencia un amplio argumentario, para que sirva de algo, tiene además que tener:

  • un gran conocimiento de la naturaleza humana, de sus limitaciones, además de
  • grandes dotes de oratoria para colectivos amplios, como
  • dotes para el debate en núcleos más restringidos, sin olvidar una magnífica capacidad de síntesis.

 

CÓMO SE TRABAJA LA VISIÓN GLOBAL?

Aunque la visión conlleva un alto grado de especialización, se basa igualmente en una curiosidad inagotable, sobre todo tipo de temas, aunque parezcan de lo más disparatadamente ajenos.

Trabajando la observación, hasta en la calle, mirando esculturas, el arte en general, la poesía, la arquitectura, desarrollando su sensibilidad a través de la música…a través de la escucha,

Leyendo, tanto historia como ciencia, como tendencias de mercado, desarrollando los diferentes tipos de inteligencia, incluyendo la inteligencia emocional…

y trabajando todo tipo de herramientas creativas para abrir múltiples ventanas,

utilizando todo tipo de herramientas de diagnóstico existentes en el mercado, desde los métodos de pensamiento de E. de Bono, los mapas mentales de Tony Buzan, o cualquier modelo que permita ampliar la visión, para que esta sea más completa.

La lista no tiene fin, pero se resume en esto: en el crecimiento personal y profesional que empieza por intentar limpiar nuestro camino de todo tipo de prejuicios. Con toda esta información se trata de aprender a interpretarla con un análisis de segundo y tercer grado… y con ello quiero decir no quedarse en las apariencias sino en juntar todas las piezas del puzzle que se tengan y construirlo mirando no sólo la imagen, también las formas y los volúmenes.

CUÁLES SON LAS DIMENSIONES DE UNA VISIÓN GLOBAL

Hacer la lista de las dimensiones sería retomar toda una serie de palabras que ya hemos pronunciado a lo largo de este texto, a las cuáles tal vez tengamos que añadir unas cuantas más, aunque de forma desordenada, como por ejemplo, importancia estratégica, Visión global/internacional, visión de futuro con enfoque de sostenibilidad, adecuación y madurez del mercado/sociedad, perspectiva financiera, etc… entre otras

AGUDEZA ESTRATÉGICA

A partir de ahí, utilizaríamos el concepto de «agudeza estratégica» como el arte para dar forma a todas estas informaciones, aparentemente inconexas (para otros), para tomar las decisiones acertadas y conseguir los avances deseados dentro del marco social, político y, ético que nos permita alcanzar las metas deseadas con un óptima despliegue de recursos.

Así que si usted quiere conseguir una buena visión global y potenciar su agudeza estratégica, le recomiendo que se entrene en ello sin parar pero sin prisa, cada año los resultados mejorarán, a pesar de vivir en un «VUCA» mundo… ya sabe: «Volatility, Uncertaincy, Complexity, Ambiguity»

Maitena Servajean

Junio 2013

 

¿Se pueden conciliar Humanismo y Gestión de Personas?

En el III Foro de Liderazgo empresarial y Humanismo, que se celebró el 18 y 19 de abril 2013 me encontré debatiendo sobre una pregunta «endiablada»: «¿Se pueden conciliar Humanismo y Gestión de Personas?»
Tengo que agradecer a la Escuela Internacional de negocios Aliter, a Martín Hernández Palacios, y a su Directora Académica Marta Gálvez-Cañero que me invitaran a este debate, e hicieran reflexionar sobre este tema.

La pregunta me «dolió» porque me habría gustado más bien enfrentarme a … un reto en el cual, en mi parcela de influencia directa pudiera dar una respuesta «tranquila y serena». Sin embargo tenía la sensación de que no podía basar mi intervención en un deseo personal. Me habría gustado poder contestar: «¡Sí! Y además tengo muchas evidencias… Os lo voy a demostrar… ¡Además yo trabajo en una empresa que es una Best Place to work!» Pero no es el caso de todo el mundo… e incluso teniendo el sello de una BPW no quiere decir que no se comentan errores en cuanto al trato de las personas.
Debatiendo sobre Personas y Humanismo, no se podía tomar esta pregunta a la ligera.

No se trataba de que yo contara simplemente mi pequeña película, en la cual he tenido la suerte de trabajar, desde hace muchos años, con equipos y jefes de gran valor humano. Profesionales que como todos los seres humanos, se equivocan a pesar de tener la mejor voluntad del mundo, pero que demuestran una coherencia global en la suma total de sus acciones.
Aunque también trabajé en mis inicios en empresas en las que las personas no éramos más que peones, empresas con una enorme rotación, modelos de negocio que no piensan cambiar, porque entienden que esa es la manera de trabajar y punto. Tienen unas reglas, así que sí las quieres seguir ya sabes cuáles son, y sino… «te largas». ¿Horarios?, ¿Conciliación?, has venido a trabajar, y con lo que aprendas sobre el terreno, ya has conseguido la mitad de tu carrera. Con el tiempo, a pesar de todo habrá habido alguna evolución. En cuanto a la consideración a la persona, al trato respetuoso, aquí ya entramos en la personalidad del jefe, del líder, si es buena persona, si tiene una buena autoestima, si confía en la gente…y esto ya es por una lado un tema personal y, por otro lado un tema que tiene que gestionar el área de recursos humanos.
Siempre recordaré, allí por finales de los 80, una formación… o curso de aleccionamiento, en el que te decían (seguramente partiendo de un buen propósito) que le compraras a tu mujer, una cámara de video, para que pudiera filmar los primeros pasos de tus hijos, y que luego te llevaras la película contigo y así no perderte los momentos importantes de su vida. (Te ruego lector que no consideres este ejemplo, más que como una anécdota. Porque sí nos ponemos a hablar de los marinos por ejemplo o de los mineros de Antofagasta, su vida sería bastante más difícil).

Volviendo pues al centro del debate, y experiencias personales a parte, decidí analizar brevemente la situación de nuestra geografía española.

Retomé un artículo del Expansión del mes de mayo del 2012 en el que resumían la situación:
La mayoría de la empresas considera que la gestión de los Recursos Humanos es ante todo un gasto mayor para la empresa.
-sólo 1 empresa de cada 20, sabe para que sirve su departamento de Recursos Humanos
-pero 3 de cada 4 entienden que es importante.
¿Por qué?… No lo saben
Y ¿Por Qué?, porque no se ha conseguido cuantificar el beneficio-retorno que tiene para la empresa, ese beneficio inmediato, práctico…
Volvimos a mirar la última encuesta realizada por el Grupo de Responsables de Entidades Financieras del 2011. Comparamos los datos del 2007 con los del 2011. La inversión financiera en formación pasó a ser de un 1,72% de la masa salarial a un 0,48%. Es cierto que el número de horas recogidas había bajado aproximadamente de unas 50 a unas 40 horas. El gran ahorro … incrementar la formación on-line en relación con la formación presencial. Los principales contenidos, Liderazgo, habilidades, conocimiento del oficio, formaciones obligatorias e idiomas, (un 2% del presupuesto).

Todo ello para avalar la tesis de que sí queremos potenciar el aprendizaje humanista, los profesionales tendrán que invertir en su propia formación, fuera del tiempo de trabajo. Cada vez más, la formación que no tenga un retorno inmediato en el puesto de trabajo se entiende como una suma cuya inversión no se contempla en los presupuestos formativos de las empresas.
Aunque, las organizaciones dicen que quieren incrementar el trabajo en equipo, las colaboraciones transversales entre unidades de negocio o departamentos, para luchar contra «los silos» que se han ido creando. Una visión holística del mundo no entra en sus planes.
Siempre recordaré un Director de Recursos Humanos que me decía: «¡A mí si alguien viene a decirme que quiere estudiar Historia de Arte, yo le pago la carrera!». Párense, después de la sorpresa, a pensar cuáles podrían ser los beneficios de semejante aprendizaje para su organización.
¿Le interesa a una empresa tener como colaboradores personas equilibradas, curiosas, ambiciosas y ávidas por aprender, aunque hayan llegado a un alto nivel de dirección? ¿Le interesa a una empresa que desde el primero al último de sus empleados exista un claro interés por conocer el significado de los valores de empresa, de lo que significa trabajar desde la esencia, el concepto de cultura. ¿Le interesa a una empresa conseguir que sus colaboradores piensen en cómo se alinean sus valores personales con los valores de la empresa en la que están trabajando?. Llegará un momento en el que la mayoría de las organizaciones se centren en la toma de consciencia de sus valores operativos, los que describen su cultura real, no la que predican de palabra. Sólo siendo capaces de mirarse al espejo, y tomando conciencia de su realidad conseguirán el adecuado alineamiento, en todas las dimensiones necesarias. Aquellas que aseguran una ventaja competitiva sostenible.

Me gustaría, y esto sí es un deseo personal, que esto ocurriera antes de que se hiciera realidad el estudio de Price Waterhouse que analiza la gestión de los Recursos Humanos en el 2020.
En pocas palabras, lo que el estudio viene a decir es que para el 2020, ya no habrá límites entre la vida personal y la vida profesional. Habrá una máxima especialización y grandes redes de profesionales. La gestión pura y dura se centrará en el control de la eficiencia, la productividad y los horarios. Se dicen muchas cosas más en este estudio, pero la percepción no deja mucho margen a pensar que todo se basara en la autonomía, la confianza en la profesionalidad de los colaboradores. ¿Recursos Humanos se ocupará realmente de la RSC?

Al final, se abre una ventana. Si tomamos conciencia de que todos vivimos ya en «VUCA times» (Volatility, uncertainty, complexity and ambiguity), la única manera de poder moverse hábilmente ante los retos que tenemos por delante es la de ser personas con una preparación Humanista, holística, más allá de la frivolidad y de las modas, más allá del «cortoplacismo»; personas que saben manejarse en la complejidad y el caos, que manejan el concepto de imagen, pero que saben también y sobre todo, liderar a otros gracias a sus profundos valores humanos.

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20130422-011644.jpg Obra de Ciuco Gutiérrez. Obra de Artalvent.

Conversaciones con un político (I)

El otro día tuvimos la gran oportunidad de participar
en un desayuno con una serie de profesionales interesados en escuchar,
reflexionar, aprender y ver cómo extrapolar sus conclusiones a su entorno
profesional, para crecer personalmente, y hacer crecer a sus organizaciones en
la medida de los posible.

La persona invitada era una diputada del congreso.
La experiencia fue profundamente interesante, ya que nos encontramos ante una
persona, carismática, sencilla, que transmitía serenidad y pasión al mismo
tiempo. Un coctel explosivo, una gran oratoria y, un diálogo tranquilo,
conciliador. No se trató en ningún momento de escuchar un discurso político (lo
que es de agradecer en un político) sino de conocer a un personaje público, en
aspectos tanto personales como profesionales de su carrera, facetas tan
estrechamente ligadas cuando te dedicas a la política.

Esto nos lleva a querer compartir nuestras reflexiones,
recordando algunas de sus palabras.

“Nunca he hecho un plan para ser  …“ y, como ya hemos dicho, es diputada del congreso.

Lo interesante del caso es que se dedicó a hacer,  a perseguir y defender unos principios. Otros los llamarían ideales.

Es una primera reflexión para los que trabajamos el coaching y la gestión del talento. Siempre impulsamos a los directivos con los que trabajamos a tener claro hacia dónde quieren ir, y tener muy claro lo que quieren llegar a ser. Les impulsamos a marcar unos objetivos y diseñar planes de acción para alcanzar sus propósitos.

“Siempre he hecho, hecho, hecho”aprovechando las circunstancias, estuviera donde estuviera, para defender esos principios. Las etapas fueron un medio y una oportunidad…

Cuántas veces los directivos nos quejamos,  cuando alguien
en la empresa  (recursos humanos, la organización o la jerarquía) nos propone y a veces (siendo sinceros) nos impone
un nuevo puesto/posición.  Cuando se habla de desarrollo de carrera,  y se realizan cambios para obtener resultados diferentes, apostando por “mejores”, siempre está ese punto de azar, o conjunción de elementos, que apuntan hacia una persona identificándola como la persona adecuada para el cambio.  Cambiar de aires,  adquirir más experiencia profesional en un entorno diferente y en unas circunstancias otras, incrementar nuestra visión del negocio, todo ellos son argumentos genéricos para convencer al profesional.
Se considera igualmente que cuanto más conocimiento de la operativa, problemática y cultura existente en cada uno de los eslabones de la cadena de valor, mejor se comprenderá cuál es el valor añadido que puede aportar dicho eslabón. Cuanta
mayor es nuestra experiencia, más podremos aportar y en consecuencia mejorar esa área de la organización, incluso darle una nueva dimensión, que es lo que necesita la empresa para conseguir una mayor competitividad en el mercado. Y
aunque paso a paso se va imperceptiblemente incrementando nuestra visión global, muchas veces los profesionales decimos que aquello no nos parece un paso hacia delante sino un paso hacia atrás. Ahí es cuando sin darnos cuenta estamos
publicando que ya no tenemos nada que aprender, y es una de las cuestiones que ealmente ponemos en duda. ¿Es posible no aprender nada en cualquier crcunstancia?, ¿En qué medida esta actitud nos impide  asumir estos cambios como nuevas oportunidades e aprendizaje? , ¿De qué manera, el no aceptar estos retos puede cerrarnos puertas para oportunidades futuras?

Para una organización
somos instrumentos para un fin, el de la organización en la que trabajamos.
¿Somos conscientes de ello? Lo que intentamos hacer es creer y hacer nuestros los fines de la empresa, y que nuestro proyecto personal vaya en línea[1].

Es interesante observar cómo muchos personajes históricos importantes de la historia, no se plantearon dónde querían llegar. Lo que les llevó a los máximos niveles, fue “ …Simplemente creer que lo tenían que hacer…”,  porque
se lo pedían o sentían que se lo imponían las circunstancias. En cada paso que daban, se imponían sistemáticamente la misma disciplina, la de dar lo mejor de sí, la de conseguir sacar lo mejor de la situación que les tocaba vivir… lo que no quiere decir que fueran exitosos en todos los pasos que dieron[2].

La reflexión que planteamos aquí, en definitiva, es: ¿en qué medida nos ayudan tanto como se dicen los objetivos y las metas claras para progresar en una organización?…


[1] Al menos hasta hace unos años. La lealtad y fidelidad a la empresa no se puede mantener cuando la gestión de las personas en una empresa es incoherente, y cuando las organizaciones no se adaptan tanto a la sociedad como a las
necesidades de sus empleados. De allí que los cambios en la gestión de la retención de los empleados requiere de una reformulación absoluta.

[2] Ver biografías entre otras de Golda Meir, y Simone Veil como ejemplos significativos.

Gestionar su imagen corporativa on-line

Félix  Degruson. Madrid, el 20 de julio de 2011.

Virtualmente, con más de 700 millones de utilizadores activos en julio 2011[1], Facebook es uno de los países más grandes del mundo. Sería el tercer país del mundo después de China y la India, muy lejos por delante de Estados Unidos, Indonesia y Brasil. Hoy es un hecho, la e-reputación tiene un lugar preponderante en el proceso de busca de información por parte del internauta. Esta masificación de comportamientos, de alguna forma, trae una uniformidad de información para cada uno. Realmente, se puede medir la imagen cualitativa on-line de una manera muy sencilla. Buscar en Google se ha transformado en la técnica más común para conocer la actividad de alguien a través del Internet. A pesar de la dificultad de obtener estadísticas fiables, otro hecho significante es que las informaciones que maneja Google son consideradas como la referencia en cuanto a la imagen de una persona, una marca o una empresa. Hoy en día, para el internauta, somos lo que Google dice que somos. Empezamos a trabajar y desarrollar nuestra imagen on-line solamente cuando tomamos conciencia de la importancia que tiene la reputación on-line. Los consumidores ahora lo saben todo gracias al acceso generalizado a Internet. De ahí la importancia de controlar las informaciones que transitan en la web en relación a nosotros. La primera acción a tomar, para una compañía, es determinar los beneficios que puede obtener con un posicionamiento virtual. Si por ejemplo, somos una empresa, del sector industrial (pesada), con un pasado de más de 20 años y clientes fieles, no es necesario utilizar internet con fines comerciales. Será más bien cuestión de recabar informaciones y de conocer en que foros se habla de nosotros. En cambio, todo el mundo tiene interés en tomar conciencia de su imagen on-line porque si no lo hace usted, otros lo harán por usted. Aquí estamos pensando por ejemplo en los motores de búsqueda pagados y otros
anuarios on-line que pretenden ofrecer informaciones cualificadas sobre cualquier cosa y sobre todas las cosas en general.

“Googleese”: primera etapa hacia el conocimiento virtual de uno mismo.

Si no se presenta de la manera que usted quiere, corre el riesgo de ver como falsas informaciones circulan sobre usted. De ahí la importancia de asegurar su imagen on-line lo antes que posible, incluso si no le ve la utilidad. Esto le permitirá no causar una mala impresión a un cliente potencial, a un head-hunter, a un potencial colaborador o incluso a su propia familia… “Googlearse” es tan sencillo como poner su nombre en Google, el de su marca o el de su empresa, siendo este el más importante motor de búsqueda de mercado. Así sabrá quienes le referencian. De esta manera, tendrá una idea de que “sites” tiene que trabajar para obtener una reputación de calidad.

Cabo de Buena Esperanza, Punto sur de Sud África

Identifique sus redes: es inútil utilizar Internet como un medio masivo.

Para eso, ya existe la Televisión. Después de “googlearse”, podrá constatar que su nombre aparece en contextos totalmente inútiles, además de equivocados. Entonces tendrá un problema: ¿cómo controlar la información, modificarla o hacerla desaparecer? Partiendo el principio que es imposible controlar el 100% de la imagen online, hay que elegir qué imagen se quiere dar. Este principio no es más que el resultado de la evolución de la sociedad moderna. Recordemos que no hace mucho tiempo, y todavía hoy en día, había que frecuentar “foros recomendables” o “estratégicos” para asegurar una buena reputación. Internet es la prolongación, la continuidad histórica del mundo real, física. Según los objetivos que usted persiga, va a tener que elegir las herramientas que considere más adecuadas para crear y modelar su “e-reputación”. Para ganar en visibilidad, tendrá en cuenta los sitios (“sites”) más influyentes de Internet con el objetivo de ganar en visibilidad. En nuestra  opinión, es imperativo estar presente sobre una o varias redes sociales, especializadas o no. Si desea gestionar su imagen profesional, posiblemente elija sin dudarlo LinkedIn al nivel internacional. Esta gran red acaba de transformarse en la segunda del ranking de las redes sociales estadounidense[2].  También es recomendable estar presente en las redes más locales como Viadeo en Francia que no solamente genera una buena visibilidad sino que además tiene buenas erramientas. Si tiene un saber hacer y una actividad que requiere intercambios con muchos flujos de información importantes, valore su presencia en Twitter que ya ha demostrado su valor. Sin querer realizar una lista exhaustiva de las redes sociales y de sus características, le proponemos que ante todo, defina bien los objetivos de su e-reputación. Una persona que busca un empleo, una marca que desee conocer las opiniones sobre sus productos y servicios y una empresa de nueva creación que se lanza al mercado no tiene en absoluto los mismos objetivos de comunicación en el mundo real, ¿entonces por qué tendrían que comunicar de manera uniforme?

Defina su estrategia: construya su reputación.

Una vez fijados los objetivos, es cuestión de analizar los medios de los cuales dispone. Existen empresas que serán capaces de movilizar varios community managers (estos gestionan la reputación de las marcas on-line). Un emprendedor, para su marca, difícilmente podrá concentrarse en la gestión de su e-reputación mucho más de 10 minutos al día. En el mundo on-line, no es solo una cuestión de medios financieros, también es una cuestión de tiempo. Así pues
le recomendamos que se plantee cuanto tiempo quiere dedicar diariamente a su imagen online. Existen ciertas herramientas que permiten automatizar, planificar y controlar su imagen. Este es el ejemplo de Hootsuite[3], una herramienta muy completa que permite planificar sus actualizaciones en las redes y seguir la evolución de su red gracias a sus estadísticas muy prácticas.
Esto le permite acotar su estrategia.

Sigua activo: Mantenga sus relaciones virtuales.

Como en la vida real, es muy importante mantener el contacto con su red. Tanto al nivel personal ,como en un perfil de LinkedIn o en la página facebook de una marca, los seguidores buscan valor añadido más allá de informaciones sobre usted. Así pues no deje su perfil inactivo demasiado tiempo, arriesgándose a perder relaciones potencialmente interesantes. Tampoco olvide “jamás” que lo que publica, “twittea” o comparte con otros es potencialmente legible. Con esto queremos decir que se aseguré de que el contenido de lo que comparte con su red es interesante. Esto es interpretado como el grado de interés y de seriedad que usted pone à la hora de animar a su red; tampoco sobrevalore sus contactos. Es importante responder a todo los comentarios que le hagan invirtiendo más o menos según desea.

Para terminar, no olvidemos decir que la red virtual o “online” sigue siendo una herramienta al servicio de la vida real.
En consecuencia, no le interesa obligatoriamente focalizarse sobre este aspecto de su comunicación porque todos sabemos que lo importante ocurre en el mundo real y no en el virtual. El contenido que usted comparte tiene que ser acorde a su personalidad, a sus valores y/o al de su marca/compañía. Recuerde sus publicaciones porque alguien puede querer comentarlos en alguna reunión. Más importante gestionar y controlar su imagen en la web es el control y gestión de esta misma imagen en el mundo real. La manera que tenemos de comunicar determina, muy a menudo, la calidad de las relaciones con nuestros clientes/contactos/prospectos. Adapte pues su discurso, su frecuencia y su intensidad…

Un buen twitt a menudo vale tanto o más que un artículo.

Félix Degruson  – fdegruson@kleidi.es



[1] Según Socialbakers.com, el 12 de julio de 2011.

[2] Según BusinessInsider.com, Julio 2011.

Prendre en main son image On-Line

Prendre en main son image On-Line Virtuellement, avec plus de 700 millions d’utilisateurs actifs en juillet
2011[1], Facebook est un des plus grands pays du monde. Ce serait le 3ème pays du monde, après la Chine et l’Inde et très loin devant les États-Unis, l’Indonésie et le Brésil. Aujourd’hui c’est un fait, l’e-réputation tient une place prépondérante dans le processus de recherche d’information de l’internaute.  Cette massification des comportements amène en quelque sorte une uniformité d’informations sur tout un
chacun. En réalité, on peut mesurer son image On-Line de manière très simple. C’est d’ailleurs devenu une technique plus que répandue que de « googler » quelqu’un pour connaître son activité sur Internet.
Malgré la difficulté d’obtenir des statistiques fiables à ce sujet, c’est un fait aujourd’hui, les informations que traite Google font la réputation d’une personne, d’une marque ou d’une entreprise. De nos jours, pour l’internaute, on est ce que Google dit qu’on est.

C’est quand on prend conscience de l’importance de l’e-réputation que l’on commence à travailler la sienne. Les consommateurs étant devenus omniscients grâce à l’accès généralisé à Internet, il est crucial de contrôler les informations qui transitent à son propos sur le web. La première chose à faire pour une entreprise est de déterminer l’intérêt qu’elle peut retirer d’une présence virtuelle. Si, par exemple, on est une entreprise de construction ayant un passé de plus de 20 ans et des clients fidèles, il n’est pas
nécessaire d’utiliser Internet à des fins commerciaux. Il s’agira plutôt de recueillir des opinions et de situer les mentions de son nom sur la toile. En revanche, toute personne a intérêt à prendre conscience de son image en ligne pour la bonne et simple raison que si ce n’est pas vous qui le faîte, d’autres le feront à votre place. On pense ici aux moteurs de recherche « payants » et autres « annuaires en ligne » prétendant
fournir de l’information qualifiée sur tout et n’importe quoi.

Googlez-vous : première étape vers la connaissance virtuelle de soi.

Sauf qu’au lieu de vous présenter de la manière dont vous le souhaitez, vous courez le risque de voir de fausses informations circuler à votre sujet. D’où l’intérêt de prendre en main son image on-line dès que possible, même si vous n’en voyez pas l’utilité. Cela vous évitera une mauvaise impression de la part
d’un client potentiel, d’un recruteur, d’un collaborateur ou d’un membre de votre famille… Se « googler », c’est simplement taper son nom, celui de sa marque ou de son entreprise dans le plus célèbre des moteurs de recherches. Ainsi, on aura un panorama des sites sur lesquels on peut faire référence au terme entré. Vous saurez donc quels sites vous devrez « travailler » pour obtenir un réputation de qualité.

Ciblez vos réseaux : inutile d’utiliser Internet comme un mass média. Pour ça, il y a déjà la Télé.

Après vous être « googler », vous remarquerez probablement que vous apparaissez dans des contextes totalement inutiles, voire erronés. Vous aurez alors un problème : comment contôler cette information, la modifier ou la supprimer. Partant du principe qu’il est impossible de contrôler à 100% votre réputation on line, il faut alors choisir ce que l’on veut faire de sa réputation. Ce principe n’est finalement que le résultat de l’évolution de la société moderne. Rappelez-vous, il n’y pas si longtemps, et c’est d’ailleurs
toujours d’actualité, il fallait fréquenter des endroits « recommandables » ou « stratégique » pour jouir d’une bonne réputation. Internet n’est que le prolongement, la suite historique du monde réel, physique. Selon les objectifs que vous poursuivez, il va falloir choisir des outils pour créer, façonner son e-réputation. On privilégiera évidemment les sites Internet les plus influents afin de gagner en visibilité. Il est impératif d’être présent sur un ou plusieurs réseaux sociaux, spécialisés ou non. Si vous souhaitez gérer votre image professionnelle en premier lieu, choisissez sans douter LinkedIn au niveau international. Ce réseau de grande envergure vient de passer au second rang des plus grands réseaux sociaux des Etats-Unis[2].
Il est aussi recommandable d’être présent sur des réseaux plus « locaux » comme Viadeo en France qui reçoit une bonne visibilité et de bons outils. Si vous avez un savoir-faire, une activité qui nécessite de
pouvoir partager avec le plus grand nombre un flux d’information important, penchez-vous sur Twitter qui a prouvé son utilité par le passé. Sans dresser une liste des réseaux sociaux et de leurs caractéristiques exhaustives, tentez d’établir l’objectif de votre e-réputation. Une personne qui cherche un emploi, un marque qui souhaite recueillir des avis sur ses produits/services et une entreprise se lançant sur un marché n’ont absolument pas les mêmes objectifs de communication dans le monde réel, alors pourquoi communiqueraient-ils de manière uniforme ?

Définissez votre stratégie: bâtissez votre réputation.

Une fois les objectifs fixés, il s’agit d’analyser les moyens à votre disposition. En effet, certaines entreprise seront capables de mobiliser plusieurs community manager (ils gèrent l’e-réputation des marques on line)
pour une seul marque quand un entrepreneur seul ne peut se concentrer sur la gestion de son e-réputation plus de 10 minutes par jour. Il ne s’agit donc ici pas seulement de moyens financiers mais surtout de temps. Car oui, il faut bien le reconnaître, travailler son e-réputation prend beaucoup de temps. Il est
donc important de déterminer le temps de référence que vous pouvez consacrer à votre image online. Il existe déjà un certain nombre d’outils permettant d’automatiser, planifier et gérer son image. On retiendra par exemple Hootsuite[3], un outils très complet permettant de planifier les mises à jour et de suivre
l’évolution de son réseau grâce à des statistiques très pratique. Cela permet de donner des limites à la stratégie.

Restez actifs : cultivez vos relations virtuelles.

Comme dans la vie réelle, il est très important de rester en contact avec son réseau. Que ce soit personnel, comme un profil LinkedIn, ou un page facebook pour une marque, les gens qui « suivent » recherchent une
valeur ajoutée, ou à défaut des informations sur vous. Ainsi, ne laissez pas votre profil inactif trop longtemps, sous peine de perdre des relations potentiellement intéressantes. N’oubliez jamais que ce que publiez, tweetez ou partagez est potentiellement lisible. Attention donc, à toujours partager du
contenu « intéressant » pour votre réseau. Cela traduit du sérieux que vous mettez à animer votre réseau. Ne surestimez pas la valeur de vos contacts non plus. Il faut répondre à toutes les sollicitations, mais avec un degré d’investissement différent selon le contact.

Pour finir, n’oubliez jamais que le réseau virtuel, ou « online » reste un outil au service du réel. Il ne faut jamais se focaliser de manière trop importante sur cet aspect de votre communication car l’important se passe hors du virtuel. Le contenu que vous partagez doit être en accord avec votre personnalité, vos valeurs et/ou celles de votre marque/entreprise. Gardez en tête vos publications car on peut vous en tenir rigueur lors d’une entrevue. Enfin, je terminerai en disant que si l’importance d’avoir une image contrôlée
sur le web, il est nettement plus important de prendre en main cette image également dans le monde réel. La manière dont on communique détermine souvent la qualité des relations que l’on aura avec ses contacts/clients/prospects. Veillez donc à adapter votre discours, sa fréquence, son intensité…

Un bon « tweet » vaut souvent aussi bien qu’un article entier.

Félix Degruson

fdegruson@kleidi.es


[1] Selon Socialbakers.com, le 12 juillet 2011.

[2] Selon  BusinessInsider.com, juillet 2011